Caca Wars telefono a disco

Por el lado inferior del «tubo» se hablaba, el otro se apoyaba en la oreja, y de ahí llegaba un tono largo, como del infinito, o como el eco de una cámara vacía.

Del tubo salía un cable grueso en espiral que conectaba con el teléfono, que era como una caja plástica con horquilla para dejar el tubo (cosa que cortaba la comunicación). La caja también tenía una rueda con agujeros, y cada agujero correspondía a un número del cero al nueve.

Para llamar tenías que conocer la cifra de destino, y con paciencia y si había tono, discar; es decir, meter un dedo en el agujero del número y empujar la rueda en el sentido de la agujas del reloj hasta un tope de metal, señal de que el aparato registraba el número en cuestión mientras la rueda sola volvía zumbando al punto de origen.

Así entre seis y once veces, según el tamaño del pueblo o de la ciudad donde se llamaba.

Después venía un silencio, crujidos, chisporroteos de cables, esperanza, un timbre distante hasta que el destino levantaba el tubo al otro lado de la línea, casi un minuto después, tal vez en otro espacio y otro tiempo. A veces surgían voces inesperadas y amores fugaces.

¡En Caca Wars usted podrá encontrar un hermoso teléfono a disco para coleccionar!

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